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PUEBLO AL MARGEN

POR FERNANDO DÍEZ DE URDANIVIA
(Exclusivo para Voces del Periodista)

El Gran Expropiador informa al pueblo de México su histórica decisión.

En el programa de televisión que comparten varios comunicadores a quienes elogia una parte de su auditorio, mientras la otra los reprueba ferozmente, a propósito de reformas y privatizaciones llegaron al consenso centrado en una verdad toral que conduce a la reflexión.

Gobiernos van, gobiernos vienen que promueven panaceas y recetas milagrosas pocas veces cumplidas y jamás aptas para aliviar. Está en la retorta política el bálsamo que nos rescatará de la miseria por enésima ocasión, pero desgraciadamente contraviene uno de los actos nacionales que con razón se juzga sacrosanto entre los sacrosantos. Aquella decisión admirable que dividió nuestra historia con el año 1938 como ecuador, y que pudo haber sido el camino hacia la felicidad y la bonanza, o por lo menos hacia el alimento del pueblo.

Con un sentido semejante al que Miguel Ángel Asturias dio a su epíteto "hombres de maíz" para definir a la raza mezoamericana, en esta tierra propendemos a considerarnos "pueblo de petróleo", por nuestra ancestral reverencia al oro negro.

Presidentes tuvimos que no escatimaron dispendio en torres de oficinas ni en incrementos de plataformas y ductos; pero a setenta años de Lázaro Cárdenas, los veneros que con voz profética López Velarde llamó escriturados por el Diablo, han engordado los tocinos privilegiados de siempre; han comprobado una vez más la ineficiencia del Estado empresario y ponen al régimen actual en la difícil disyuntiva de aceptar la intromisión privada en el sancta santorum de nuestras esencias nacionalizadoras, o permitir que las cosas sigan como van.

Imposible eludir el juicio severo a los manejos de nuestros gobiernos, cuyo perfil tradicional, cualquiera sea el color político que los cobija, no es otro que el de la ineptitud, la incuria y la deshonestidad, cada día más reforzadas por la prepotencia leguleya que pone en la picota a todo el que se atreva a externar su opinión. En otras palabras, el petróleo mexicano se ha manejado con los parámetros ruinosos de los que tenemos por ejemplo, entre otros, nuestros ferrocarriles que hoy son pieza de museo.

En el foro periodístico que inspira estas líneas, se pusieron en la balanza pesos y contrapesos. Pero lo más importante parece haber sido la unificación de los participantes en el punto de vista que puntualiza la definición de México como un pueblo que vive al margen de la historia y sigue careciendo de la información elemental que le abra las puertas a su participación en las decisiones trascendentes. Al mexicano se le habla de opciones entre valores que desconoce y se le quiere convencer de cuestiones fundamentales que contempla con el escepticismo propio de su condición permanente de marginado.

Nuestra política metida a gobernar ha producido fenómenos en serie, que están lejos de conducir a la congruencia. En un sano estado de cosas, lógico parece que los gobernantes escuchen a sus gobernados en las decisiones que los van orientando. Pero cuando ni unos tienen la voluntad de atender, ni los otros la capacidad de dar opiniones enteradas, el equilibrio está roto de antemano.

Sabemos los mexicanos que nos agobia el malestar económico. Se nos dice hasta el cansancio lo mucho que nuestros gobiernos trabajan para remediar tamaña enfermedad. Pasan los meses, los años y las décadas. Cada mañana nos enteramos de que las mayorías populares siguen con hambre, mientras unos cuantos medran a sus costillas. Naturalmente, esos pocos no son los mismos que eran antes.

Privatizar aunque sea una parte de lo que era público, puede ser visto como paso atrás o como tabla de salvación. Persistir por un rumbo que está dando muestras de conducir al desastre, puede ser locura.

Los medios nos atiborran de noticias variopintas, que en esencia sólo nos hablan de lo mal que va la humanidad y de lo mucho que los hombres seguimos siendo nuestros propios lobos. Pero sobre todo —eso es lo más grave—, nos comunican versiones alteradas por los intereses de tirios o de troyanos.

Un vistazo veloz a la historia universal nos demuestra que desde Egipto, desde Grecia y desde Roma, el pueblo ha sido el pueblo y no se puede afirmar que quienes lo gobiernan han trabajado en favor de sus necesidades. Independencia, Reforma, Revolución, forman parte de nuestro repertorio nacional de conceptos cuya retórica corresponde en muy corta escala al beneficio popular.

Con su reconocida habilidad de prestidigitadores, los voceros del poder y del dinero defienden sus posiciones y mientras unos dicen que los manejos del petróleo deben recibir el auxilio empresarial, los otros propugnan el respeto a la Expropiación, para ellos sinónimo de soberanía nacional. En el punto medio se aboga por la consulta popular, pero según los periodistas del programa que se comenta, allí nos tropezamos con el problema de que nuestra gente, o carece de opinión, o la tiene muy torcida.

Porfirio Díaz se tiró el lance de afirmar que los mexicanos no estábamos listos para la democracia, después de pisotearla durante tres décadas; Venustiano Carranza expuso los riesgos de un régimen parlamentario de representatividad popular, más o menos por la misma razón. A un siglo de distancia vemos que la inmadurez ciudadana persiste y, peor aún, se agudiza en aras de los mesianismos y de los ofrecimientos que no se cumplen, porque nuestro sistema podrido desvirtúa las mejores intenciones.

De la encrucijada petrolera debemos sacar fortalecida una enseñanza. La manipulación política, que parte de nuestra Independencia y llega a nuestros días, ha estado lejos de propiciar el pensamiento popular. Los mexicanos seguimos yéndonos por el lado de quien nos hace promesas, sin discernir su factibilidad. Seguimos rogando a la Virgen de Guadalupe que nos remedie y seguimos mirando desde la barrera un toreo donde los cornados seremos nosotros. Se nos ha preparado muy bien para permanecer al margen de la cosa pública.

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Edicion 180
EDITORIAL

Pag. 2
VOCES DEL DIRECTOR
MOURIS SALLOUM GEORGE

Pag. 3
LA ROÑOSA HISTORIA
ABRAHAM GARCÍA IBARRA

Pág. 4
PETRO-DELINCUENCIAL
E. PASTOR CRUZ CARRANZA

Pág. 7
ES LA ECONOMIA, ESTUPIDO
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ DE LEÓN

Pág. 8
JOVEN, UNA ORDEN DE POLÍTICA CONTRACÍCLICA ¡SIN CEBOLLA!
RAMI SCHWARTZ


Pág. 10
RECESIÓN PELIGROSA
HUMBERTO HERNÁNDEZ HADDAD

Pág. 11
PUEBLO AL MARGEN
FERNANDO DÍEZ DE URDANIVIA

Pág. 12
LA LUPA POLITICA

DE ESPÍA CARIBEÑO A "AVIADOR" DE LA UNAM

ALFREDO JALIFE RAHME

Pág. 13
DESGASTE DE ENERGÍA, TIEMPO Y DINERO ¿PARTO DE LOS MONTES?
PEDRO ECHEVERRÍA V.

Pág. 14
EL IFE, ORGANISMO "CIUDADANO"... SIN CIUDADANOS
MA. ESTHER PIÑA SORIA

Pág. 15
LA MENTIRA
EDUARDO LÓPEZ BETANCOURT

Pág. 15
NIÑEZ INDEFENSA ANTE PEDERASTAS
 MANUEL MAGAÑA CONTRERAS

Pág. 16
¿QUIEN ESTA DETRAS DE FACEBOOK?
PASCUAL SERRANO / GERMÉN LEYENS*

Pág. 18
LA CIA EN MÉXICO 2 Y 3/5
CARLOS RAMÍREZ

Pág. 21
KENYA
MUKOMA WA NGUGIMUKOMA

Pág. 22
MÉXICO:
ENTRE LA SYNARCHIE TECNOCRÁTICA

GASTÓN PARDO

Pág. 24

"LOS GOBERNADORES NO VAN AL CIELO"
IVONNE DE LA CRUZ

Pág. 27

RETOBOS EMPLUMADOS

EL PENSAMIENTO
PINO PÁEZ

Pág. 27

CONSTITUCIÓN PROSTITUIDA
ALFREDO PADILLA PENILLA

Pág. 29

VAMPIROS Y ANA ARROZ
HÉCTOR CHAVARRÍA

Pág. 30
ESFERA HUMANA
ENRIQUE CASTILLO PESADO

Pág. 32
BUHEDERA
GUILLERMO FÁRBER

Pág. 35










 

 


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