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  Vampiros y Ana Arroz 

Hijos de la noche
de Bram Stoker, a Anne Rice

POR HÉCTOR CHAVARRÍA
(Exclusivo para Voces del Periodista)

"Soy Drácula, bienvenido a mi casa, entre por su voluntad, y deje aquí parte de la alegría que trae consigo".
Drácula
Bram Stoker, 1897
 

El epígrafe reproduce una de las líneas clásicas de la novela de Stoker: Drácula, la cual ha hecho estremecer a innumerables generaciones de lectores y cinéfilos a lo largo de la historia del vampirismo en la literatura y en el cine.

¿Quién podría olvidar a Bela Lugosi diciendo "soy Drácula"? Imposible, es una línea inmortal en el cine, un icono memorable.

Esa novela publicada por primera vez en el siglo XIX, hace ya más de cien años, marcó un giro completo en la literatura de horror, una transición entre la literatura de horror de entonces y la actual, con elementos clásicos de la novela gótica y avances notables que la acercaron en aquellos días a la actual ciencia ficción.

Drácula fue en su momento un escándalo que acarreó muchas críticas por parte de los lectores y literatos, cuando fue publicada en mayo de 1897 por Constable Press de Londres, fue acusada de: "inmoral" "grotesca" y cosas similares, pero su terrible encanto se extendió, como una capa vampírica sobre los lectores-víctimas.

Muchas personas piensan erradamente que las aventuras terroríficas del conde Drácula fueron las primeras de un vampiro, pero eso, como muchas cosas no es del todo exacto, antes de que Bram Stoker escribiera su obra cumbre del horror, otros ya habían tomado a los personajes de colmillos afilados para erizarle los cabellos a la gente.

Estos son algunos de los antecedentes de la saga vampírica: La novia de Corinto de Johann Wolfgang Goethe en 1797 (cien años antes que Drácula), El vampiro de John W. Polidori en 1819, Vampirismo de E.T.A. Hoffman en 1821, El Viv de Nikolai Gogol en 1835, La muerte amorosa de Théphile Gautier en 1836, Varney el vampiro de Thomas Preskett Prest en 1847 y Carmilla de Joseph Sheridan LeFanu, también en 1847... , como se ve Stoker no fue "original", por lo menos con el tema del vampirismo, sin embargo, si lo fue en muchas otras cosas.

Bram Stoker nació en Dublín, Irlanda en 1847 (el año que Varney atrapaba doncellas, la lésbica Carmilla veía la luz, y Antonio López de Santa Ana "vendía" más de medio México a los gringos), fue en su infancia un niño aquejado por la enfermedad y considerado "débil", sin embargo, a fuerza de voluntad logró convertirse en un destacado deportista mientras estudiaba en el Trinity College. Desde muy joven fue un aficionado al teatro, pero jamás actuó o dirigió alguna obra, aunque intentó escribir varias, su éxito le llegaría por la literatura, aunque no exactamente en vida.

Stoker fue durante toda su existencia un hombre perseguido por el ansia del éxito y derribado por el fracaso.

De todas las novelas y relatos que escribió la única que logró ser exitosa fue Drácula, aunque Stoker siempre se sintió frustrado porque nadie quiso llevarla al escenario, como era su deseo. Pero ¿cuál era el encanto de Drácula?

Stoker logró amalgamar en una novela los temores más oscuros de la gente, en un siglo que presumía de ser positivista y completamente dedicado a la ciencia, creó un personaje que retaba al conocimiento al mismo tiempo que resucitaba creencias y supersticiones, todo ello en un ambiente en el cual se mostraban los adelantos más notables del siglo XIX: taquigrafía, máquinas de escribir, fonógrafos, telégrafo, teléfonos, taxis, fotografía con cámaras portátiles, armas automáticas, transfusiones sanguíneas... Todo ese bagaje que entonces parecería muy moderno. El escenario de la lucha contra el emisario de las tinieblas es la ciudad de Londres.

En muchos aspectos el propio Stoker sentía la fascinación por lo oculto y misterioso, por los textos oscuros y la magia ritual, fue un destacado miembro de la Hermetic Order of the Golden Dawn, la Orden Hermética del Alba Dorada, una sociedad secreta dedicada al estudio de la magia ritual, entre sus compañeros de Orden se contaron W.B. Yeats, Algernon Blackwood, Arthur Machen, Aleister Crowley (conocido en su tiempo como mago negro, "la bestia 666" y "el hombre más malo de Inglaterra"), Mac Gregor Mathers, William Wym Westcott y Allan Bennett. Todos ellos célebres en diferentes campos del pensamiento humano, escritores, poetas, magos.

Para crear su personaje Stoker se documentó extraordinariamente bien, utilizó a un hombre y nombre reales para crear, al voivode y conde Drácula, en un sitio misterioso y lleno de leyendas: Transilvania (atrás del bosque, o la selva por su etimología latina), en lo que es actualmente Rumania. Drácula, el real, fue en vida, una leyenda terrorífica, se llamaba Vlad y su apodo fue Tepes, que en rumano significa: estaca. Fue un príncipe, no conde, que nació en Sighisoara en 1431 y murió en 1476, a los 45 años. En su no muy larga existencia gobernó tres veces su reino Valaquia: en 1448 por corto tiempo, luego en 1456, su reinado más largo y otra vez, la última, en 1476 el año de su muerte, por escasos dos meses. En todos estos periodos fue oscuramente famoso y temido.

Vlad Tepes recibió el nombre con el cual es conocido de su padre, Vlad I Drácul... palabra que en rumano significa dragón y que con el sufijo a se convierte en "hijo del dragón", el apelativo le venía a su padre por ser miembro de la Orden del Dragón fundada por el emperador bizantino Segismundo para luchar contra los turcos.

El joven Drácula fue entregado por su padre a los turcos en calidad de rehén y junto con su hermano menor recibió una completa educación por parte de sus captores, aunque jamás se plegó a sus deseos ni se convirtió al islamismo, su hermano si aceptó a sus captores e incluso se dice que se convirtió en amante del sultán, Vlad, que era un acérrimo heterosexual se defendió de las insinuaciones sexuales puñal en mano.

Mediante hábiles maniobras políticas Vlad logró hacerse del poder en su principado hereditario pero fue traicionado por los voivodas nobles valacos que lo consideraban una amenaza, fue depuesto y encarcelado y sus enemigos creyeron que con eso era suficiente, fue un error. Ocho años más tarde Vlad regresó, sonriente y mostrando deseos de perdonar a todos. Convocó a los nobles a una reunión para limar asperezas y dado que mostraba tan buena disposición, ellos asistieron. Vlad derramó sonrisas y buena voluntad, y en el momento oportuno, capturó a todos los voivodas. Tenía preparadas para ellos un considerable número de estacas, hizo empalar a muchos —a los otros los obligó a construir una de sus más impresionantes fortalezas y en el proceso murieron—, el empalamiento ese método que le valió el apodo Tepes es una de las torturas más crueles pues produce la muerte entre atroces dolores, la víctima es ensartada por el recto con una larga y gruesa estaca de madera que luego es colocada vertical para que el infeliz se desgarre con su propio peso, el proceso puede durar de horas a días. Vlad se hizo servir una opípara comida en el campo donde había hecho empalar a sus enemigos, para disfrutar de ella en medio de los lamentos. Él tenía su muy particular manera de "limar asperezas" y de tratar a sus enemigos, y al parecer también a sus amigos. A partir de entonces fue conocido como Vlad Tepes, o Vlad el empalador, pero como es obvio que nadie se atrevería a llamarle así, conociendo su carácter rapaz y no muy dado al humorismo, le llamaron simplemente Príncipe Drácula.

Fue un tirano que en su sexenio convirtió a los valacos en la gente más honrada de su época, si alguien robaba o cometía cualquier delito, habría una estaca esperando, para él o ella... hay montones de anécdotas sangrientas y algunas de humor muy negro, acerca de su reinado más largo, pero no hay espacio para relatarlas. Luchó exitosamente contra sus enemigos de toda la vida: los turcos y obtuvo victorias que parecían imposibles, pero finalmente derrotado, tuvo que huir y sólo regresó para reinar por dos meses antes de ser asesinado a traición. Cuando, en el siglo pasado su supuesta tumba fue abierta, no se encontraron restos humanos en ella. ¿Casualidad?

Este fue el personaje real elegido por Stoker para encarnar al vampiro más famoso de la literatura. Si buscaba a alguien cruel, lo halló sin duda. Claro, lo convirtió en conde, cuando era príncipe, lo colocó en sitios diferentes, pero supo conservar la personalidad de uno de los tiranos y tácticos del terror más crueles de la historia.

El cine, que Stoker no alcanzó a conocer como la tremenda industria que es, se encargó del resto. Cuando Bela Lugosi dijo: "Soy Drácula" con ese acento centroeuropeo que poseía, nació una leyenda. El cine dio al personaje una caracterización diferente y mucho más atractiva, aunque el traje de etiqueta en un castillo destartalado pueda parecer ridículo, no cabe duda que marcó al vampiro clásico de la ficción. Y Lugosi agregó frases de su cosecha, cuando en la película Drácula asiste a una cena dice: "Nunca bebo... vino", una línea que jamás aparece en la novela, el buen "conde" no tenía vida social, sólo mucha sed. Incidentalmente, Bela Lugosi dispuso ser embalsamado y sepultado vestido como Drácula..., envuelto en la capa del personaje que lo hizo famoso, sus deseos fueron cumplidos al pie de la letra —pues pagó por adelantado—, así que su cuerpo debe estar aún ahí en su cómodo ataúd.

El vampiro se convirtió en un símbolo sexual en el siglo XX, ya la novela tenía algunas insinuaciones que escandalizaron a la sociedad de entonces, pero el conde aparece ahí más bien como una criatura bastante desagradable, el cine lo volvió el equivalente a una celebridad del rock. Nacido en el siglo XIX, el vampiro literario se convirtió en una parte del sueño americano en el XX, con los reflectores sobre él. Y, la leyenda que todos conocen se tejió entonces, en la cinta de plata. Aunque se supone que los vampiros la odian... a la plata.

Sangre y tinieblas, la lucha entre la oscuridad y la luz, el vampiro, en especial el del cine, surgió como una especie de antihéroe, un villano cruel y sanguinario al cual hay que temer, pero al que también se envidia... es inmortal a menos que algún cazador de vampiros logre vencerlo. Y claro, para matarlo use una estaca, como solía hacerlo Vlad..., alguna vez se dijo que Stoker pensó usar el mismo método de Drácula para acabar con los vampiros literarios, o sea, matarlos con el método de Vlad Tepes, la estaca metida por...

Pero al final no se atrevió, victoriano al fin.

De cualquier manera, hay en la novela un oculto sentido sexual —que algunos autores atribuyen a la posibilidad de que Stoker haya sido un homosexual reprimido—, el cual erizó los cabellos de la sociedad victoriana: es el prometido de la dulce (y virgen, excepto en la reciente Drácula Stocker de Francis Ford Coppola) Lucy, el honorable Arthur, quien es elegido por el profesor Van Helsing para "penetrar" a la indefensa joven vampira con tremenda estacota la cual, siguiendo la tradición, le mete rudamente por..., el corazón, haciendo saltar su sangre y llenando de gritos femeninos la cripta mientras la pobre Lucy salta en espasmos. Todo eso con el único fin de liberarla de ser una "no muerta". Para la sociedad de aquellos tiempos había en ese pasaje algo "terriblemente sexual" no implícito pero si sugerido, que debió excitar a más de alguno de aquellos serios y eufemísticos caballeros (y damas) del siglo XIX y principios del XX, que no se atrevían a decirle al pan, pan, y al vino, vino.

Por supuesto, el cine se encargó de mostrar lo que Stoker sólo insinuó y de ahí el que los vampiros de la cinta de plata sean guapos, atractivos y sexys, lo mismo puede aplicarse a las féminas vampiro.

El cine cambió a los vampiros para siempre, sólo la primera cinta sobre el tema Nosferatu se apegó, (más o menos) a la historia de Stoker, pero los productores que no deseaban pagar derechos al autor, cambiaron el nombre y los personajes; la película quedó como una curiosidad. Luego vino Lugosi, y la imagen estereotipada del cine quedó ahí para "la eternidad". Terrorífica pero también atrayente.

Lo que siguió fue la fiesta de la imaginación. Sería muy largo enumerar todas las películas de vampiros, pero es imposible dejar de citar algunas:

En los años cincuenta no hubo muchos chupa sangre, pero los sesenta vieron llegar una invasión a cargo de la Hammer Films, y personificada por uno de los más memorables vampiros del cine, Christopher Lee (Saruman, en El señor de los anillos y el Conde Duku en Star Wars), quien agregó al estereotipo de Lugosi la ferocidad animal, los ojos inyectados de sangre y su clásico siseo felino antes de atacar a las víctimas, también fue introducido otro personaje, un Van Helsing que duró muchos años, interpretado por el actor Peter Cushing. Hammer llenó una época, pero antes de que finalizaran los sesenta, Roman Polanski dio a los aficionados una muestra de vampiros que estremecían de miedo... y risa en La danza de los vampiros, en la cual para variar un poco, ganaban los "malos". Los 70 fueron años de excesos incluyendo vampiros negros encabezados por Blackula, y algunas exageraciones orientales con karatecas.

Pero Polanski había roto el hielo, y el humorismo en el género dio sus frutos: Amor a la primera mordida, con un conde enamorado (George Hamilton) que viaja a EU, para enfrentarse a un biznieto de Van Helsing, psicoanalista de Beverly Hills; Vampira, variante de la anterior donde el buen conde interpretado por David Niven viaja a EU para curar a su esposa enferma, después de advertir que "no acostumbra volar... en avión"; Vida nocturna, ambientada en la ciudad de México y sus alrededores que nos narra la historia de una suculenta vampira (sacada de una tumba en San Ángel), la cual trata de escapar de su novio un tal Vlad, y se enamora de un médico judío, hematólogo del sector salud, que está fascinado por la sangre de ella. Y al hablar de México habría que colocar a las películas nacionales de vampiros entre las humorísticas, aunque haya sido humorismo involuntario, encabezadas por el "vampiro nacional": Germán Robles, quien habría hecho lanzar espumajos sanguinolentos a... Bram Stoker. Los años 80 vieron aparecer a Los muchachos perdidos, donde se mezclaron humorismo y horror, al estilo de Polanski.

En el terreno de la literatura mexicana de fantasía es necesario hablar de la aportación de José Luis Zárate, escritor poblano de ciencia ficción, que escribió su novela La ruta del hielo y la sal, rescatando y ampliando los acontecimientos de la goleta Demeter en la cual Drácula viaja a Inglaterra. Un ejercicio de imaginación que seguramente hubiera encantado a Stoker. Y en el terreno de la sátira, quien esto escribe recreó la visita del príncipe Vlad Tepes a la siempre hospitalaria y encantadora ciudad de México, en Cuestión de hemoglobina, cuento que en su actualización del siglo XXI seguramente habría arrancado gemidos y no de placer a Bram Stoker, Anne Rice y a uno que otro pitufo panista.

Como un detalle más, en 1914 se publicó, en forma póstuma, El invitado de Drácula, como un relato corto, éste no era otra cosa que el primer capítulo de la novela (la primera parte del diario de Jonathan Harker), que había sido suprimido por los editores. En 1909, Stoker había hecho publicar La dama del sudario, con muy poco éxito. Esta había sido su última aventura, después de seis años de penosa enfermedad y en la pobreza, falleció en 1912, algunos dicen que mirando aterrado "algo" que le acechaba cerca de su cama ¿sería un serio señor vestido de negro, con caninos afilados?

Hasta entonces el vampiro se había mantenido dentro de los parámetros establecidos por Stoker, pero una dulce señora vendría a cambiar todo eso en los años 80-90 del siglo pasado, y de una manera en verdad radical y no menos que ingeniosa: Anne Rice llegó con la revolución vampírica.

Anne Rice nació en el Mercy Hospital de Nueva Orleáns, EU, el 4 de octubre de 1941, fue la segunda de cuatro hijas de Katherine y Howard O’Brien y recibió el improbable nombre de Howard Allen O’Brien, porque a su mamá le pareció que una niña con nombre de hombre tendría mejores oportunidades en la vida, "Howard" se cambió el nombre a "Anne" desde que entró a la escuela, con lo cual demostró tener más sentido común que su madre. La progenitora de Anne falleció en 1956, cuando ella tenía 14 años, dos años después el señor O’Brien volvió a contraer matrimonio. En la secundaria Anne conoció, y fue "flechazo"a primera vista, a Stan Rice quien sería años más tarde poeta...

Y su esposo. Con el apellido de casada y el nombre que ella misma se puso, había nacido la escritora que crearía el cambio más notorio en la personalidad del vampiro literario.

Entrevista con el vampiro, marcó el inicio de los cambios, mientras que hasta entonces el vampiro había sido visto como un depredador insensible, enemigo de la humanidad, Anne Rice nos mostró el mundo crepuscular de los hijos de la noche "desde adentro". Por primera vez los lectores se enteraron de los pensamientos, sentimientos, temores y depresiones de un vampiro, un ser muerto pero no insensible, capaz de ver el mundo desde una perspectiva diferente al "haber despertado a las tinieblas".

La novela fue un éxito inmediato y dio pie a una larga secuela, de hecho amplió el mundo de los vampiros de una manera hasta entonces no intentada, ellos, al igual que los humanos, tenían la capacidad de evolucionar y de adaptarse a los cambios del mundo. Detalles como el agradecimiento de Louis por la invención del cinematógrafo (que le permite ver otra vez los amaneceres), nos sacudió a todos y explican parte del encanto de la saga vampírica de Anne Rice.

En Lestat el vampiro, el personaje despierta de su letargo por los acordes de una música que jamás había escuchado: es rock y Lestat se convierte en músico y estrella del espectáculo, se entera de que un reportero indiscreto contó parte de su historia en Entrevista con el vampiro, y por lo tanto comienza a contarnos su propia versión de los hechos, él no es un villano... Y, la novela sigue, para llevarnos a la tercera: La reina de los condenados que da fin a la trilogía. Pero no a las historias. Pues Anne Rice, en vista del éxito obtenido, siguió escribiendo sobre el fascinante mundo de los vampiros, con otros personajes, otras situaciones, y ganando no sólo lectores sino también adeptos.

Con Anne Rice el componente sexual del vampiro, hasta entonces ingrediente fundamental sobre todo en el cine, casi desaparece, los vampiros son asexuados... , están muertos y sus placeres no tienen nada que ver con el sexo que es una actividad de los vivos, los varones son impotentes, las mujeres estériles y no existe libido.

Por esa razón resultaba risible que muchos, aquí en México, llegaran a pensar que los vampiros varones eran homosexuales por su "necesidad" de contacto con un igual, la autora explicó muy claramente (en las novelas), que ese acercamiento no tenía nada de sexual, era algo puramente estético en la mayoría de los casos. Pero habría que aclarar que en la cinta, cuyo guión escribió Rice, el asunto de la sexualidad es deliciosamente vago y dadas ciertas posturas jotas de los actores, podría pensarse...

Las novelas de Rice crearon un fuerte interés por el gótico decadente entre los jóvenes y fueron un fuerte impulso al movimiento dark. Moda, actitudes, muchachas pálidas vestidas de negro, arte necrofílico, el look a lo Morticia Addams. La misma Rice suele vestir de negro y mostrar una languidez muy vampírica.

Con Rice, el vampiro pasó de ser un fenómeno literario y cinematográfico a convertirse en un icono social entre la juventud, y la fascinación por ese lánguido mundo crepuscular, se ha convertido en una constante a ciertos niveles.

¿Moda pasajera o movimiento más permanente? Nadie lo sabe, en ciertos aspectos parece ser una parte de un "regreso al pasado" que marcó los últimos años del siglo anterior y que funcionó como una especie de "barrera" ante el cambio. Si el vampiro como figura temida y añorada podrá sobrevivir a nuestra era de comunicación instantánea, internet y aldea global, es algo que aún no se sabe, que permanece entre las brumas de un futuro incierto. Pero lo que si es cierto, es que el mito está ahí, agazapado tras la modernidad. Dos fines de siglo vieron como resucitaban los vampiros que ya parecían sepultados en la imaginería popular, una mera leyenda.

Y, dos escritores, Stoker y Rice, los sacaron de la tumba y les dieron vida para largo tiempo, recrearon el mito, hicieron uno nuevo. Y hay que recordar que: los escritores pasan, los mitos permanecen...

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Edicion 180
EDITORIAL

Pag. 2
VOCES DEL DIRECTOR
MOURIS SALLOUM GEORGE

Pag. 3
LA ROÑOSA HISTORIA
ABRAHAM GARCÍA IBARRA

Pág. 4
PETRO-DELINCUENCIAL
E. PASTOR CRUZ CARRANZA

Pág. 7
ES LA ECONOMIA, ESTUPIDO
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ DE LEÓN

Pág. 8
JOVEN, UNA ORDEN DE POLÍTICA CONTRACÍCLICA ¡SIN CEBOLLA!
RAMI SCHWARTZ


Pág. 10
RECESIÓN PELIGROSA
HUMBERTO HERNÁNDEZ HADDAD

Pág. 11
PUEBLO AL MARGEN
FERNANDO DÍEZ DE URDANIVIA

Pág. 12
LA LUPA POLITICA

DE ESPÍA CARIBEÑO A "AVIADOR" DE LA UNAM

ALFREDO JALIFE RAHME

Pág. 13
DESGASTE DE ENERGÍA, TIEMPO Y DINERO ¿PARTO DE LOS MONTES?
PEDRO ECHEVERRÍA V.

Pág. 14
EL IFE, ORGANISMO "CIUDADANO"... SIN CIUDADANOS
MA. ESTHER PIÑA SORIA

Pág. 15
LA MENTIRA
EDUARDO LÓPEZ BETANCOURT

Pág. 15
NIÑEZ INDEFENSA ANTE PEDERASTAS
 MANUEL MAGAÑA CONTRERAS

Pág. 16
¿QUIEN ESTA DETRAS DE FACEBOOK?
PASCUAL SERRANO / GERMÉN LEYENS*

Pág. 18
LA CIA EN MÉXICO 2 Y 3/5
CARLOS RAMÍREZ

Pág. 21
KENYA
MUKOMA WA NGUGIMUKOMA

Pág. 22
MÉXICO:
ENTRE LA SYNARCHIE TECNOCRÁTICA

GASTÓN PARDO

Pág. 24

"LOS GOBERNADORES NO VAN AL CIELO"
IVONNE DE LA CRUZ

Pág. 27

RETOBOS EMPLUMADOS

EL PENSAMIENTO
PINO PÁEZ

Pág. 27

CONSTITUCIÓN PROSTITUIDA
ALFREDO PADILLA PENILLA

Pág. 29

VAMPIROS Y ANA ARROZ
HÉCTOR CHAVARRÍA

Pág. 30
ESFERA HUMANA
ENRIQUE CASTILLO PESADO

Pág. 32
BUHEDERA
GUILLERMO FÁRBER

Pág. 35










 

 


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