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La Decena trágica

La roñosa historia
del Partido Católico

POR ABRAHAM GARCÍA IBARRA
(Exclusivo para Voces del Periodista)

En el incesante girar de la rueda de la fortuna de eso que llaman política, uno se topa con la certeza brumariana de que, en efecto, la historia se produce una vez como tragedia y se reproduce como farsa.

El pasado 9 de febrero se celebró en Los Pinos la denominada Marcha de la Lealtad -acto en el que el general secretario de la Defensa Nacional, Guillermo Galván, le dijo al presidente designado Felipe Calderón que "uno de los actos más paradigmáticos que un soldado puede realizar ante su comandante es obedecerlo y estar dispuesto al sacrificio"-, pero lo dramático conmemorable de la efemérides es La decena trágica que, en febrero de 1913, hizo del soldado traidor y asesino de don Francisco I. Madero, Victoriano Huerta, un paradigma de la ultraderecha cuando, con los tiros disparados al inmolado, acribilló también en su cuna la aspiración democrática de los mexicanos.

El cuartelazo de Huerta fue considerado décadas después como la "primera tentativa de la contrarrevolución (...) los beneficiarios directos del huertismo fueron las clases adineradas, las buenas familias, los representantes del imperialismo, la oligarquía nacional, todos ellos, culpables principalísimos, de alentar la destrucción del inocente movimiento maderista de 1911", escribió Luis Martínez Fernández del Campo.

Cuando Calderón escuchaba en Los Pinos al general Galván -cuya memoria de Madero parecía nublada- la valoración de los esfuerzos para incrementar diversas partidas presupuestales para el Ejército, los edecanes militares ya preparaban las maletas del mandatario que 24 horas después se embarcaría hacia los Estados Unidos, rogando que el próximo presidente y los congresistas de ese país tengan una visión más "positiva y racional" sobre el tema... de la migración.

El amor al golpismo

Hace 95 años, cuando la sublevación militar estaba en marcha desde Tlalpan y Tacubaya hacia la Ciudadela para liberar al conjurado Félix Díaz -sobrino del dictador derrocado-, el 14 de febrero Madero enviaba al presidente estadunidense W. H. Taft el siguiente telegrama: "He sido informado que el Gobierno que su Excelencia dignamente preside, ha dispuesto salgan rumbo a las costas de México buques de guerra con tropas de desembarque para venir a la capital a dar garantías a los americanos. Indudablemente los informes que usted tiene y que le han movido a tomar tal determinación, son inexactos y exagerados, pues las vidas de los americanos en esta capital no corren ningún peligro... los Estados Unidos harían un mal terrible a una nación que siempre ha sido leal y amiga y contribuiría a dificultar en México el establecimiento de un Gobierno democrático semejante al de la gran nación americana ".

Taft esperó hasta el 17 de febrero para cablegrafiar su respuesta, calificando de inexactos los informes de Madero sobre el eventual desembarco de tropas en México, pero le advertía "sobre la vital importancia del pronto restablecimiento de esa paz real y orden que este Gobierno tanto ha esperado ver establecidos". En su mensaje, Taft remitió a Madero con el embajador en México, Henry Lane Wilson, a quien le habría dado instrucciones "para proporcionar a Vuestra Excelencia las informaciones que desee".

Pero, para entonces, el tenebroso embajador Wilson ya estaba jugando su siniestro juego: Un día antes -el 16-, bajo el supuesto de discutir algunas "cláusulas del armisticio", reunió en su sede al cuerpo diplomático; encuentro que concluyó, por lo contrario, dando por terminada una precaria tregua entre los beligerantes. Por eso, cuando el 18 de febrero Huerta le comunicó al emisario gringo que había asumido la presidencia, al día siguiente, 19 de febrero -en una nueva reunión del cuerpo diplomático-, según testimonio del enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Cuba, Manuel Márquez Sterling, Wilson confesó que la prisión de Madero "la sabía yo desde hace tres días; debió ocurrir hoy de madrugada. Esta es la salvación de México. En lo sucesivo habrá paz, progreso y riqueza". Cuando un ministro invitado le preguntó al embajador anfitrión, qué suerte correría Madero, éste replicó: "Oh, al señor Madero le llevarán al manicomio, que es donde siempre debieron tenerle".

Los biógrafos de Wilson no le han descubierto a éste dotes de adivino; de lo que se colige que, si "sabía" de la prisión de Madero tres días antes, es porque él la había maquinado. La infame consecuencia, que no fue el destino de Madero en el manicomio, sino en el sepulcro, seguramente también la sabía el conspirador de antemano. Eso fue lo que después se conocería como El Pacto de la Embajada. (Cuéntase que el dignatario de España recibía lacayunamente órdenes del estadunidense). Antes de que los diplomáticos abandonaran su residencia, un eufórico Wilson les presentó a Victoriano Huerta y al liberado general Félix Díaz como restauradores del orden.

Márquez Sterling consigna una nota de autor anónimo, posiblemente un soldado: "... el señor Madero fué sacado de Palacio y llevado a la Escuela de Tiro y de allí fué arrastrado en compañía del señor Pino Suárez y enseguida pasados a balloneta, y después se le isieron disparos para simular el atentado de asalto pasando todo esto tras de la Penitenciaría".

Cuando, finalmente, en 1914 Huerta fue depuesto, en su texto de "renuncia" dice haber consumado su villanía a sugestión de los poderes Legislativo y Judicial. A esto, legisladores del Bloque Liberal Renovador, en abono de su conducta, suscribieron un documento aclaratorio en el que afirman que nunca tuvieron miedo de enfrentarse a la tiranía de Huerta y, "segundo, hecha excepción del Partido Católico, que estuvo desde un principio estrechas ligas con el Dictador, excluyéndose el señor licenciado don Manuel F. de la Hoz, la generalidad de los liberales estuvimos en su contra".

La referencia era al Partido Católico Nacional. En documento posterior (julio de 1914) se insiste: "En otra ocasión nos ocuparemos igualmente, del remitido del grupo director del Partido Católico, y entonces le haremos ver que ese partido ha hecho honor a su antigua historia. Por lo demás, la cooperación de ese partido con la dictadura, lo mismo que la del grupo parlamentario correspondiente, que figuró en la legítima XXXVI Legislatura, es palmaria y evidente por una multitud de hechos...".

Para esos efectos, se citaría, entre otros hechos, el que, ya con Madero en prisión, los diputados Tomas Braniff, Querido Moheno, Manuel Malo y Juvera, Manuel Villaseñor y Pablo Salinas, conversarían a sus anchas con los sublevados en la Ciudadela. Al tiempo, el diputado Luis T. Navarro, en sesión plenaria, interpelaría a Braniff sobre por qué se amparó bajo "la bandera americana" para realizar reuniones con sus compinches. En realidad, Braniff, servidor del viejo régimen junto con Malo y Juvera, cultivaba sus propias ambiciones por la usurpación.

En el Senado, José Diego Fernández, fue uno de los más pugnaces en la exigencia de pedir a Madero su renuncia, pasando por alto cualquier dictamen al respecto de esa cámara, de la cual al menos nueve integrantes se reunieron con Huerta el 18 de febrero, cuando para algunos ya era válido el pretexto del "peligro yanqui"; "el inminente peligro de la invasión extranjera" ", que el propio Taft había desmentido a Madero.

Embarcado en el Ypiranga Porfirio Díaz, el Partido Católico Nacional había sido el primero en apuntarse, en mayo de 1911, para las elecciones presidenciales. Sus promotores fueron Gabriel Fernández, Emmanuel Amor, Manuel F. de la Hoz, Luis García Pimentel, Carlos Díez de Sollano y Rafael Martínez del Campo. El segundo postulado de su programa, era la defensa de la libertad religiosa. Su lema: Dios, Patria y Libertad. El enemigo a vencer: Madero y su liderazgo revolucionario.

Los ministros le lamen las botas

En cuanto a la Suprema Corte de Justicia, baste transcribir parte del texto dirigido a Huerta, aprobado por el pleno y defendido ardorosamente por el ministro Demetrio Sodi: "El personal del Ejecutivo de la Unión, a quien tengo el especial honor de felicitar por la toma de posesión que ha verificado, dada su ilustración, de todos conocida, y su experiencia cruelmente aleccionada por los acontecimientos que hace poco más de dos años se vienen fatídicamente sucediendo, indudablemente que salvará el escollo en que han naufragado las dos últimas administraciones y persuadido de que ni la suntuosidad de un progreso material brillante ni un sistema que de la democracia sólo ha tenido las exageraciones vituperables, puede ser el cimiento de un estado de cosas en que la generalidad esté satisfecha, requisito indispensable para que haya una paz verdaderamente tal, sabrá satisfacer la primera aspiración del pueblo, o sea la de que se imparta la justicia dignamente (...) la Corte Suprema, lealmente ofrece al Poder Ejecutivo, a quien de nuevo presenta sus sinceras congratulaciones, colaborar en la importante medida que la Carta Fundamental le señala, a tan alto fin, a realizar empresa tan patriótica y tan noble". El abajoleyente fue Alonso Rodríguez Miramón.

Para entonces, Huerta ya tenía a su lado a Francisco León de la Barra (Relaciones), Toribio Esquivel Obregón (Hacienda), Manuel Mondragón (Guerra), Alberto Robles Gil (Fomento), Alberto García Granados (Gobernación), Rodolfo Reyes (Justicia), Jorge Vera Estañol, del Partido Popular Evolucionista y ex porfirista (Instrucción Pública), David de la Fuente (Comunicaciones) y en una nueva cartera, Agricultura, a Manuel Garza Aldape.

El 21 de abril de 1914, los Estados Unidos atacaron militarmente a México. Cuatro días después, el 25, el ex presidente Taft declararía: "Huerta, el dictador-caricatura que ahora sufre México, antes de rendirse a los rebeldes, obrando en carácter, provoca una intervención armada por los Estados Unidos con la cual él tendrá dos ventajas: ser vencido por la fuerza mayor y salvarse de ser ahorcado sumariamente por sus vencedores y paisanos".

Y su mea culpa: "Quiero creer que los informes que en esa época me proporcionó mi agente oficial allí, el ministro americano (Wilson), si no fueron del todo exacto e imparciales, que yo tenía derecho a esperar, eso se debió a la tan usual confusión que experimentan los testigos oculares y participantes con responsabilidades oficiales en situaciones anormales y críticas; pero nunca dudé, sin aventurar ningún juicio incompatible con mi posición oficial entonces, que la evidencia circunstancial se acumulaba abrumadoramente incriminatoria para Huerta como parte instigadora en el doble asesinato de los presidentes mexicanos y la circunstancia que agravó su traición al deponer al jefe de aquel Estado, fue aprovecharse del delito apropiándose del poder ilegalmente". Huerta, exiliado en Texas, terminó sus días completamente alcoholizado en calidad de prisionero en una fortaleza tejana.

Para los coleccionistas de onomásticos, queden ahí los nombres y apellidos de José Diego Fernández, Braniff, Demetrio Sodi, Garza-Aldape. Si se encuentra relación genealógica con otros de estos años panistas, culpa es del tiempo, no de la casualidad. Mención aparte merece Toribio Esquivel Obregón. Éste la giró de maderista, al grado de que disputaba con José Vasconcelos la paternidad del lema Sufragio Efectivo No Reelección. Pasado por el gabinete de Huerta, casi tres décadas después figuraba entre los próceres de la Unión Nacional Sinarquista y fue hombre cercano a algunos de los padres fundadores del Partido Acción Nacional.

De la tragedia a la farsa

Antes de cumplirse el año del descomunal fraude electoral de 1988, que algunos constitucionalistas militantes del PRI codificaron como golpe de Estado técnico en favor de Carlos Salinas de Gortari, el Palacio Legislativo de San Lázaro fue misteriosamente incendiado la madrugada del 5 de mayo de 1989, conmemorativo de la Batalla de Puebla. Ahí se encontraban depositados los paquetes de las elecciones presidenciales del año anterior, que no fueron alcanzados por las llamas. Era presidente de la Gran Comisión de la Cámara de Diputados el poblano Guillermo Jiménez Morales.

En la legislatura siguiente -la LV- cuando ya eran presidente y secretario general del PAN (que había otorgado "la legitimidad" de gestión a Salinas de Gortari) Carlos Castillo Peraza y Felipe Calderón del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, respectivamente, y pastoreaba a los diputados panistas Diego Fernández de Cevallos Ramos, se dio finalmente por consumada, a instancias del PRI, la incineración de las boletas electorales, impugnadas entre otros por Manuel de Jesus Clouthier del Rincón, al ritmo de que "no quede huella, que no, que no".

Ese evento se recuerda porque ahora mismo, con motivo de los recientes relevos parciales en el Instituto Federal Electoral, el tema de las boletas electorales recobra su actualidad, hoy referida a las de 2006. Pero si de quemazones se trata, de los piromaniacos de hace casi dos décadas no estorba recuperar algunos nombres a sabor de la inquietante pregunta, ¿el crimen paga? Antes, sin embargo, una pertinente acotación: De la legislatura que validó el fraude de Salinas de Gortari, fue miembro Vicente Fox Quesada.

Con sus colegas priistas -entre ellos Roberto Madrazo Pintado, Arturo Montiel Rojas, el desaparecidito Manuel Muñoz Rocha y el sobreviviente del afamado Pemexgate Carlos Antonio Romero Deschamps- en la nómina incendiaria, por orden alfabético aparecían los panistas Salvador Abascal Carranza, hoy refugiado en la academia. Gonzalo Altamirano Dimas, hoy bajo el ala protectora del presidente del Senado, Santiago Creel Miranda. Ana Teresa Aranda Orozco, ex secretaria efímera de Desarrollo Social con Fox, y rescatada ahora para la Secretaría de Gobernación por el madrileño Juan Camilo Mouriño Terrazo. Luis Felipe Bravo Mena (entonces aceptaba que se registrara en su curriculum su servicio al PRI), quien llegó a ser jefe nacional del PAN y fue promovido como embajador del foxiato ante El Vaticano.

Ojo: Los hermanos Felipe de Jesús y Juan Luis Calderón Hinojosa (si mal no recordamos acompañados por un tío), el primero ahora presidente designado. Juan de Dios Castro Lozano, después asesor jurídico de Fox Quesada y hoy subprocurador con Eduardo Medina Mora, con un hijo en la LX Legislatura dedicado a indagar los trastupijes de Fox. José Luis Durán Reveles, ex subsecretario de Normatividad de Medios de la Secretaría de Gobernación y hoy nuevamente alcalde de Naucalpan, Estado de México. Rubén Raymundo Gómez Ramírez, quien había sido coordinador en la campaña del Maquío Clouthier. José Antonio Gómez Urquiza de la Macorra y Alejandro Gutiérrez de Velasco Ortiz (citados nada más por su aristocrático nombre. Al Benjamín Ernesto González Roaro, por lo que el respetable sabe de él ), Fauzi Hamdán Amad, dedicado a negocios litigiosos privados después de haber pasado por el Senado.

Sergio César Alejandro Jáuregui Robles, con rango ya de ex senador de las LVIII y LIX legislaturas. Enrique Gabriel Jiménez Remus, embajador de Fox con José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, hoy con el mismo rango en La Habana. José Francisco Paoli Bolio, hoy prominente analista polìtico. Juan José Rodríguez Prats, entonces diputado priista y ahora diputado por el PAN después de haber sido senador por el mismo partido. El jefe Capa Blanca Francisco Xavier Salazar Sáenz, ex secretario del Trabajo con Fox y hoy precandidato a la gobernación de San Luis Potosí. Jorge Zermeño Infante, hoy embajador de Calderón en España.

Habría que incluir en esa lista a los ex priistas Florencio Salazar Adame, coordinador del Plan Puebla Panamá y secretario de la Reforma Agraria de Fox, y el gordillista Miguel Ángel Yunes Linares, por sus obras lo conoceréis en el ISSSTE. De postre obsequiamos el nombre de Tomás Jesús Yarrington Ruvalcaba, ex gobernador de Tamaulipas -el estado del cártel del Golfo- y todavía con ganas de que se le considere presidenciable.

Lo mismo es Chana que Juana

Los buenos católicos mexicanos no anduvieron con falsos escrúpulos para servir al chacal Victoriano Huerta, con sus garras coaguladas en sangre. Los buenos católicos mexicanos de la hora, no se andan con falsos rubores para servir al salinato, que ha nadado en sangre pero también chapoteado en el tremedal de la corrupción. El golpe de Huerta, ya está dicho, fue la primera tentativa de la contrarrevolución. El golpe de Estado técnico de Salinas de Gortari dio por sepultado el proyecto nacional surgido de la lucha armada. No estorba recordarlo en este aniversario de la Decena trágica ,ahora que el calderonato organiza los "festejos" del centenario de la Revolución Mexicana, mientras conspira para entregar al extranjero el último bastión simbólico de aquella gesta: Petróleos Mexicanos. ¡Arriba corazones! ¡Y que viva El hijo desobediente, hijos del máiz! Amén.

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Edicion 180
EDITORIAL

Pag. 2
VOCES DEL DIRECTOR
MOURIS SALLOUM GEORGE

Pag. 3
LA ROÑOSA HISTORIA
ABRAHAM GARCÍA IBARRA

Pág. 4
PETRO-DELINCUENCIAL
E. PASTOR CRUZ CARRANZA

Pág. 7
ES LA ECONOMIA, ESTUPIDO
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ DE LEÓN

Pág. 8
JOVEN, UNA ORDEN DE POLÍTICA CONTRACÍCLICA ¡SIN CEBOLLA!
RAMI SCHWARTZ


Pág. 10
RECESIÓN PELIGROSA
HUMBERTO HERNÁNDEZ HADDAD

Pág. 11
PUEBLO AL MARGEN
FERNANDO DÍEZ DE URDANIVIA

Pág. 12
LA LUPA POLITICA

DE ESPÍA CARIBEÑO A "AVIADOR" DE LA UNAM

ALFREDO JALIFE RAHME

Pág. 13
DESGASTE DE ENERGÍA, TIEMPO Y DINERO ¿PARTO DE LOS MONTES?
PEDRO ECHEVERRÍA V.

Pág. 14
EL IFE, ORGANISMO "CIUDADANO"... SIN CIUDADANOS
MA. ESTHER PIÑA SORIA

Pág. 15
LA MENTIRA
EDUARDO LÓPEZ BETANCOURT

Pág. 15
NIÑEZ INDEFENSA ANTE PEDERASTAS
 MANUEL MAGAÑA CONTRERAS

Pág. 16
¿QUIEN ESTA DETRAS DE FACEBOOK?
PASCUAL SERRANO / GERMÉN LEYENS*

Pág. 18
LA CIA EN MÉXICO 2 Y 3/5
CARLOS RAMÍREZ

Pág. 21
KENYA
MUKOMA WA NGUGIMUKOMA

Pág. 22
MÉXICO:
ENTRE LA SYNARCHIE TECNOCRÁTICA

GASTÓN PARDO

Pág. 24

"LOS GOBERNADORES NO VAN AL CIELO"
IVONNE DE LA CRUZ

Pág. 27

RETOBOS EMPLUMADOS

EL PENSAMIENTO
PINO PÁEZ

Pág. 27

CONSTITUCIÓN PROSTITUIDA
ALFREDO PADILLA PENILLA

Pág. 29

VAMPIROS Y ANA ARROZ
HÉCTOR CHAVARRÍA

Pág. 30
ESFERA HUMANA
ENRIQUE CASTILLO PESADO

Pág. 32
BUHEDERA
GUILLERMO FÁRBER

Pág. 35










 

 


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