
Debe ser muy frustrante para el "presidente del empleo", que no se perdía
por nada del mundo ir a Davos con nuestro dinero, darse cuenta que en todos
esos años que le becamos viajes a Suiza no aprendió nada. Hoy ve con
impotencia como México es cada día menos competitivo por culpa suya y de su
ineficiente y corrupto gobierno. En efecto, esta vez el Foro Económico
Mundial colocó a México en lugar 52, igual que el año pasado, sin embargo,
en el 2006-2007 el foro analizaba más países que ahora por lo que,
comparando peras con peras (en este caso mismos países en ambos años) México
cayó del lugar 49 al 52 y se coloca debajo de la India, Barbados o Jordania.
Sin embargo en esta ocasión, el Foro Económico Mundial sacó un nuevo
indicador, el de competitividad para los negocios y en ese estamos todavía
peor, en lugar 64, debajo de Turquía, Jordania, Polonia, Kenya y hasta
Marruecos. Este nuevo índice tiene 127 países por lo que si en el primero
México está ligeramente arriba de la media o pasa de panzaso, en el segundo
está decididamente reprobado.
Vamos analizando uno a uno los rubros que conforman este índice de
competitividad pues el análisis fino nos indica quién es el gran responsable
del desplome competitivo del país.
En el capítulo 1, requerimientos básicos, en el llamado
primer pilar que es el de las instituciones públicas, México está en el
lugar 82. Según los empresarios encuestados en México, la ineficiente
burocracia gubernamental es el factor más problemático para hacer negocios
seguido de la corrupción gubernamental y el difícil acceso al crédito. Pero
la indolencia del gobierno no termina aquí, el cuatro factor problemático es
la inadecuada infraestructura, luego el crimen y el robo, las leyes
fiscales, las laborales, la inestabilidad política y los elevados impuestos.
Es decir, de los ocho principales problemas para hacer negocios en México,
el gobierno aporta siete.
Los rubros en los que peor sale calificado el país son:
Crimen organizado, lugar 120 de 131, confiabilidad de las policías y costos
asociados con crimen y violencia lugar 119, índice de estado de derecho
(118), calidad de la educación en ciencias y matemáticas (113), regulación
gubernamental (112), estado de derecho (96), calidad del sistema educativo
(95), credibilidad y confianza en los políticos así como calidad de la
infraestructura portuaria (91).
En el extremo opuesto, es decir, donde mejor sale calificado el país es en
tamaño de los mercados interno y externo (12 y 17 respectivamente), empresas
de transporte (18), nivel de la deuda pública (23), nivel de protección a
los inversionistas (25) y restricciones al capital externo (31).
En Monopolios o dominancia en el mercado estamos en lugar
87, en costos de despedir o costos indirectos de los trabajadores en lugar
95 y 92 respectivamente. En rigidez y flexibilidad de contratar y despedir,
determinar sueldos y disponibilidad y confiabilidad de directivos y
profesionistas en lugares 75, 72 y 62. En todos estos rubros, muy por debajo
de la media internacional.
Según el estudio, los empresarios mal que bien le echan
ganas, hacen su trabajo, adoptan tecnologías y despliegan un cierto talento
en materia de negocios, mercadotecnia y otras disciplinas empresariales.
Así, mientras en sofisticación de las operaciones y estrategias de las
empresas estamos en lugar 48, en calidad del ambiente de negocios nacional,
dependiente de lo que haga o deje de hacer el gobierno, estamos en lugar 64.
Qué triste decirse presidente del empleo y que el Foro
Económico Mundial califique al país como uno de los peores en materia de
mercados laborales. Qué triste ser un Presidente abogado y que en el país,
el Estado de Derecho sea letra muerta. Qué difícil deberle tantos favores a
Elba Esther Gordillo y estar impedido de mejorar la educación, donde
ocupamos uno de los indiscutibles últimos lugares en el mundo. Qué
deprimente ostentarse como gobierno de "manos limpias" y que un estudio
independiente, proveniente de Suiza, diga lo contrario, que la corrupción
está peor que nunca.
Finalmente, qué desesperante que la realidad no cuadre
con los discursos oficiales, que el país no salga adelante a base de
declaraciones, que países como Túnez, Barbados, Jordania, Jamaica, Marruecos
o Sri Lanka tengan gobiernos más confiables, mejores aliados de sus
empresarios pero, sobre todo, con más hechos y menos palabrería hueca y
ofensiva. Una cosa es decirse presidente del empleo, garante del estado de
derecho, gobierno de manos limpias y ser el mejor destino de inversión de
América Latina y otra muy distinta es serlo.
El Foro Económico Mundial le acaba de dar un jalón de
orejas a uno de sus asiduos asistentes, que por lo visto no aprendió nada en
todos los años que, con nuestros impuestos, se paseó por las montañas
helvéticas. 