
Los palestinos y las organizaciones de derechos humanos
que operan en los territorios palestinos ocupados han acusado a Israel de
llevar a cabo un verdadero holocausto contra el aproximadamente millón y
medio de habitantes de la franja de Gaza a raíz de la decisión del ministro
israelí de Defensa Ehud Barak de cortar completamente el suministro de
combustible y la electricidad.
Israel, que en 2005 retiró a sus fuerzas de ocupación y a
sus colonos de Gaza, mantuvo el control de todos los pasos fronterizos con
lo que redujo el pequeño y superpoblado territorio a un inmenso campo de
concentración.
Después de que Hamas se hiciera con el poder en Gaza en junio de 2006,
Israel endureció de manera drástica su castigo colectivo. El ejército
israelí, que ejerce una influencia abrumadora sobre la clase política
israelí, también ha estado llevando a cabo incursiones y ataques
prácticamente diarios dentro de Gaza que en las últimas semanas han
provocado la muerte y han mutilado a cientos de palestinos. Es ampliamente
aceptado que la gran mayoría de las víctimas son civiles inocentes.
El domingo 20 de enero más del 90 por ciento de los
habitantes de Gaza pasaron la noche sumidos en una oscuridad total ya que
Israel decidió cortar el vital suministro de combustible, con la clara idea
de obligar a las masas a levantarse contra Hamas, que se niega a dar
legitimidad a la ocupación israelí de la tierra palestina.
La paralización casi total de las centrales eléctricas está teniendo unos
efectos catastróficos y paralizando servicios vitales en toda Gaza.
Fuentes hospitalarias han informado de muchas muertes causadas por la falta
de electricidad.
"Ya no funcionan las máquinas que funcionan con energía
eléctrica, como las incubadoras, los aparatos de diálisis y de respiración
artificial, así como otros equipamientos médicos vitales para salvar vidas",
declaró Omar al-Shawwa, un sanitario del Hospital al Shifa Hospital de la
ciudad de Gaza.
El hospital al-Shifa es el mayor de Gaza y ha estado
operando en situación de emergencia durante dos años ya que Israel ha
continuado restringiendo el suministro de material médico.
"Es verdad que los judíos no están mandando a nuestros
hijos a los hornos, pero nos están matando con otros medios", afirmó un
visiblemente deprimido Shawwa. "Quizá los europeos y estadounidenses no lo
crean, pero es verdad que los judíos están llevando a cabo un holocausto
contra nuestro pueblo".
Las cámaras de televisión mostraron escenas que ponían los pelos de punta de
niños palestinos moribundos cuya supervivencia depende de determinadas
máquinas que funcionan con electricidad. En el norte de Gaza un niño
paralítico se debatía entre la vida y la muerte mientras los miembros de su
familia se turnaban para mantenerle la respiración utilizando un respirador
manual.
Mientras, altos cargos palestinos y de la ONU de Gaza han
advertido de un inminente desastre que afectará a todos los aspectos de la
vida de Gaza.
Hasan Abu Ramadan, un economista palestino, afirmó que el
actual desastre humanitario de Gaza iba a empeorar debido al actual bloqueo
israelí al suministro de combustible y comida. Advirtió de que Gaza podría
pasar de una situación de profunda pobreza a una hambruna, enfermedad y
desnutrición totales.
Abu Ramadan indicó que más del 80 por ciento del millón y
medio de habitantes de Gaza está sobreviviendo gracias a la ayuda
alimenticia suministrada por organizaciones internacionales como la URWA.
John King, director de las operaciones de la UNRWA en Gaza, hizo otro
advertencia urgente. Durante una improvisada conferencia de prensa celebrada
en Gaza el domingo por la noche, King urgió a la comunidad internacional a
intervenir inmediatamente para impedir que se produzca un inminente desastre
humanitario.
King señalo que civiles inocentes están pagando un alto
precio a consecuencia del conflicto actual y afirmó que las panaderías han
dejado de hacer pan y que hacía frío en los hospitales ya que los
generadores de electricidad habían dejado de funcionar por falta de
combustible.
"No hay medicinas, no hay papel, no hay cemento para construir tumbas, ni
siquiera hay ataúdes para los muertos. También hay una grave carencia de
alimentos y los precios de la comida que hay son muy elevados".
King afirmó que ahora en Gaza todo el mundo tiene
problemas, que se exacerban a medida que pasa el tiempo. Declaró que era una
vergüenza que algunos círculos (en clara alusión a Israel y sus aliados) se
estuviera justificando esta situación que vive Gaza.
"No tengo palabras para describir lo que está ocurriendo en Gaza".
Mientras, los círculos israelíes de extrema derecha han hecho un llamamiento
al gobierno israelí para que aniquile a los habitantes de Gaza.
En los asentamientos judíos de la ciudad cisjordana de Hebrón y sus
alrededores se ha visto a colonos judíos bailar de alegría por la tragedia
de Gaza, y a algunos gritando en hebreo "muerte a los árabes" y "los árabes
a la cámara de gas".
Más temprano, algunos colonos que blandían armas
automáticas atacaron a algunos palestinos y asaltaron de manera vándala sus
propiedades en Hebron ante los ojos de los soldados israelíes de la
ocupación que se limitaron a observar pasivamente. Se ha informado de que al
menos 11 palestinos resultaron heridos, la mayoría de ellos con cortes,
magulladuras y otras heridas menores.
Desde que empezó 2008 el ejército de ocupación israelí ha
matado al menos a 40 palestinos y herido a cientos de ellos, muchos de los
cuales sufren daños crónicos.
Este inmoral baño de sangre ha llevado al Relator
Especial sobre Derechos Humanos de la ONU sobre la situación en los
territorios palestinos ocupados, John Dugard, a criticar duramente el
asesinato indiscriminado de palestinos que está cometiendo Israel.
Dugard afirmó que Israel debía haber previsto la perdida
de vidas y los daños infligidos a muchos civiles cuando atacó el edificio
del ministerio del Interior en Gaza hace unos días.
Las matanzas gratuitas, afirmó Dugard, "suscitan graves
dudas acerca del respeto por parte de Israel del derecho internacional y su
compromiso con el proceso de paz"
Añadió que las atrocidades israelíes violan estrictas
prohibiciones acerca de los castigos colectivos contenidas en la Cuarta
Convención de Ginebra. 
