Sin que exista por lo menos –a la hora de publicación de
este artículo- un comunicado oficial entre el Congreso de la Unión y la
Presidencia de la República de cómo se organizará el gobierno mexicano para
tratar lo relativo a la entrada en vigor del capítulo agrícola del Tratado
de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los campesinos del país se
agrupan para hacer frente en todo el año a lo que consideran será el fin de
sus paupérrimas economías agrícolas, buscando la renegociación de dicho
capítulo.
Y no es para menos, la psicosis que causa la
entrada en vigor de este capítulo vendrá cuando decenas o cientos de cadenas
productivas nacionales sucumban ante las criminales oleadas de pollo, huevo,
carnes de todo tipo, manzanas, peras, duraznos, uvas, fresas, cítricos y
demás, inunden las tiendas de autoservicios en todo el país además de
expenderse en los clásicos mercados sobre ruedas desplazando cualquier
producto mexicano. Lo anterior producto de la sobreproducción en productos
de primera necesidad que Estados Unidos, Canadá y Europa mantienen, gracias
a los subsidios gubernamentales hacia los productores como el caso de
Norteamérica, que en nada se comparan con los nuestros. Lo mismo pasará con
el azúcar, maíz y fríjol, este último unos de los que más daño ocasionará a
las economías productivas y familiares.
En un comparativo de subsidios y apoyos al campo, México
en 2003 utilizó 55 mil millones de pesos y los Estados Unidos 117 mil 900
millones de dólares, y no sabemos a la fecha cual será el apoyo que
México dará a sus productores, sin considerar las perdidas en cosechas por
las épocas gélidas que el año 2008 trajo y que no se irán en el corto plazo.
Y las cosas no van también que digamos, porque en los días pasados la
propuesta inicial del Congreso que buscaba exigir al presidente Felipe
Calderón la revisión del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio
de América del Norte (TLCAN) quedó en un exhorto para que se instale una
mesa de diálogo con organizaciones campesinas, realizándose el debate dentro
del Consejo Mexicano para el Desarrollo Rural Sustentable, que parece no
tuvo tampoco como partida las consideraciones para una integral Reforma de
Estado, que sin duda alguna debe llegar al campo.
Lo que parecía un buen augurio para los campesinos y
productores mexicanos, que impacta en los bolsillos de las economías de más
de 100 millones de mexicanos de los cuales 60 viven en la extrema pobreza,
quedó simplemente en un exhorto y no demanda de revisión integral a dicho
capítulo, como si el asunto fuera la imposibilidad de la renegociación, que
cualquier país plantearía a sus iguales al ver que existe el riesgo de que
las cosas aprobadas cambien el rumbo y estabilidad nacional.
Y aunque la Sagarpa y su titular han convocado a una mesa
de dialogo con los sectores que se sientan afectados anunciando algunos
apoyos para ellos, esta mesa no garantiza que todos y los verdaderamente
afectados obtengan la protección oficial para evitar el derrumbe de sus
empresas y pequeñas producciones. Lo urgente y necesario es por tanto, la
manifestación expresa del Congreso de la Unión y el Gobierno de la
República, para atender la renegociación de un tratado que pocos conocen.
Esta posibilidad está aún abierta y debe forzosamente
escucharse las voces de todos los campesinos y productores del país, porque
de lo contrario estaremos solamente entregando paliativos y utilizando
dinero que podría, en lugar de ser un subsidio de emergencia deba ser un
apoyo a micro créditos, empresas productivas y creación de polos de
desarrollo.
En los días por venir veremos protestas principalmente en
la frontera norte y la capital del país, de hecho ya el gobierno de Marcelo
Ebrad está preparando un dispositivo de seguridad para evitar al máximo que
oportunistas realicen actos ilícitos que nada tiene que ver con la demanda
justa de campesinos y productores mexicanos, pero sabemos que estos tipos
estarán presentes, ya sea para desestabilizar o utilizar dichas
movilizaciones para fines políticos.
Lo cierto de todo esto es que, existe un gran y grave
desconocimiento de lo que es el TLCAN y como impactará en el sector
agropecuario y agrícola, motivo más que suficiente para que se organicen
foros de consulta y análisis sobre el particular. El Congreso Mexicano
jugará un papel muy importante para garantizarlo.
Para mayor conocimiento del lector sobre este tema que
será de gran trascendencia nacional, lo remitimos a nuestra publicación de
febrero de 2007, publicada en México, Argentina, España y Uruguay, donde
aparece el texto completo del TLCAN y que nos puede dar una idea de lo que
puede o pasará en los próximos años. http://www.laondadigital.com/LaOnda/LaOnda/101-200/119/B3.htm.
Urgente es por tanto, que los actores políticos del país, absolutamente
todos, hagan conciencia de la inestabilidad en todos los sentidos que puede
causar el no actuar a tiempo sobre el particular. Apéndice 1)
Los que vimos la entrevista que le realizó la periodista Guadalupe Loaeza al
gobernador Fidel Herrera Beltrán, conocimos la parte sensible de quién
gobierna el estado con un paso incansable. Otro acierto de Fidel Herrera,
fue que como a la llegada de su mandato trabaja en todas estas fiestas
decembrinas, lo mismo, como un apostolado laboral hizo el maestro Guillermo
Zúñiga Martínez al frente del IVEA. No cabe duda que hay gente con un amplio
sentido de lo que significa el servicio público y la satisfacción del deber
cumplido. Apéndice 2) Deseamos a todos los lectores un año de salud,
trabajo, amor y paz. Que hoy y siempre la prosperidad los acompañe, sin
dejar de sumar esfuerzos por un estado y país mejor, que como lo mencionó
alguna vez Luís Donaldo Colosio, este México ya no es nuestro, sino de los
hijos de nuestros hijos. Actuemos.