El triángulo que conforman los estados de Chiapas,
Tabasco y Campeche, son el crudo ejemplo de la insensibilidad de un
seudo-federalismo, que aplica la ley del embudo a estas entidades, las
principales fuentes de generación de electricidad, de gas, petróleo y las
reservas hidráulicas de mayor importancia del país y que, a cambio de tantos
recursos naturales renovables y no renovables, recibe auténticas migajas en
obras de pésima calidad e infraestructura que les permita superar las
contingencias naturales que cíclicamente se repitan todos los años.
La dimensión de los daños se ha incrementado por diversos
factores de insensibilidad depredadora humana a base de deforestación,
crecimiento desordenado de la mancha urbana, contaminación y el aditamento
de lujo, la alta corrupción y su aliada inseparable, la impunidad. Los
trágicos sucesos en las inundaciones de Chiapas y Tabasco, no son fruto sólo
del nuevo pretexto perfecto -el cambio climático- para encubrir toda la
cadena de simulación, mentiras y excusas que ahora afloran para justificar
lo injustificable, pues los daños a la economía de Tabasco son
incalculables, como también lo es la pérdida de vidas en Chiapas con el
desgajamiento de un cerro que sepultó a un pueblo dejando casi una treintena
de desaparecidos, los cuales sólo se contabilizarán cuando se encuentren sus
cuerpos. Es deprimente conocer las evasivas y justificaciones de las
instancias involucradas, desde la propia CFE que de sus presas vertió sólo
tres por ciento de aguas para la inundación (aportación de unos pocos
granitos de arena a la desgracia tabasqueña), la negligencia de CONAGUA,
hasta los llamadazos de Felipe Calderón a no politizar los hechos, estando
tal contingencia únicamente para realizar la politiquería oficial de llenar
saquitos de arena y cargar -para la foto o edición televisiva en horario
estelar- cajas de la aportación de la sociedad civil que una vez más, como
en sismo de 1985, supera a las instituciones en la respuesta inmediata de
solidaridad sin límites, o para invitados especiales como el embajador de
los Estados Unidos Tony Garza y su consorte .
Los anuncios de "dispensa fiscal" a todos los afectados,
son una auténtica vacilada de humor negro y pestilente como las aguas que
aún infectan Villahermosa y puntos circunvecinos; ¿De dónde van a sacar para
pagar impuestos quienes han perdido todo en sus pequeños y medianos
negocios, la devastación casi total del ato ganadero y de las siembras ?
Los cálculos a estas alturas son aventurados y la cifra
se incrementará por encima de los apoyos anunciados a cuenta gotas (¿sin
afanes politiqueros oficialistas?) de una tragedia que, según el señor
Sálvano Briceño director de la Estrategia Internacional de Reducción de
Desastres de la ONU, se pudo evitar con medidas relativamente sencillas y
baratas como sistemas de Alerta Temprana . El alto funcionario del organismo
internacional también consideró que: "muchas de las medidas no
estructurales, es decir, aquellas que no se relaciona con grandes decisiones
gubernamentales, están al alcance financiero de la mayoría de las
comunidades, debido a que los huracanes y tormentas son fáciles de predecir,
pues según el reporte GEO-4 del Programa de Naciones Unidas para el Medio
Ambiente, son del Caribe y el Golfo de México los más propensos a estos
huracanes y tormentas".
Increíble es que sólo exista dinero y dispendio para
cosas sin importancia como el gasto de dos mil 650 millones de pesos para la
promoción e imagen de Felipe Calderón, mientras se desprecia la atención de
medidas que reducirían las secuelas que hoy enlutan hogares y causan
pérdidas inmensas. Ofende hasta la médula el maniqueísmo de los miembros del
gabinete y aflora su verdadera insensatez al exhibir la nula sensibilidad de
los enviados permanentes, que a diferencia de las Fuerzas Armadas y la
Marina -que realizan un trabajo loable y ejemplar-, los exquisitos
secretarios de Gobernación Francisco Ramírez Acuña, la peninsular Beatriz
Zavala, de Desarrollo Social, y el inigualable titular de Salud, José Ángel
Córdova "sufren" en hoteles de cinco estrellas y gran turismo, y al
cuestionamiento de la prensa de la conveniencia de que estos empleados de la
nación, en muestra de solidaridad y austeridad republicana, lo hicieran en
los albergues con los damnificados, la respuesta de Córdova fue: "No podemos
quedar a dormir en los albergues; pero, ¿qué esperan. ¿Qué estemos ahí día y
noche?. La verdad es bastante agotador todo lo que se ha tenido que hacer".
¡Para la enciclopedia de lo absurdo!
El costo de las suites del desarrollo turístico
"Tabasco2000" van de tres mil pesos por persona, y la corte de los señores
secretarios en suite presidencial es tan nutrida y vasta de "guamochas
(guaruras, chóferes y masajistas) como el costo de la misma, a razón de 14
mil por noche. ¿Cuántos damnificados del casi millón de tabasqueños podrán
disfrutar de este privilegio de mandar? ¿Se estarán pagando con las
aportaciones bancarias o se marcan distancias entre el populismo y la
desfachatez de nuestros gobernantes gerenciales de la "patria justa y
ordenada"?
Sepultada por el lodo mediático y el protagonismo
presidencial, en Chiapas y Tabasco el caso de la plataforma "Usumacinta" y
las muertes de los petroleros de la empresa privada "La Central" en Ciudad
del Carmen, Campeche, también vive su carnaval de las infamias, con la
celeridad con que PEMEX ha ocultado y modificado el estado de las mortales
"mandarinas", mientras la contaminación de los mares del Golfo continúa en
el pozo Kab-101, con el vertido de crudo y gas a la atmósfera que ha
originado la suspensión de la actividad pesquera en toda la costa de Tabasco
y Campeche, mientras las "Comisiones Especiales de Jesús Reyes Heroles G-G
le apuestan al tiempo, para que la muerte de 22 trabajadores y un
desaparecido sólo queden en la abominable estadística record de este año,
que días después se incrementó a 34 en lo que va del 2007 , contrastando con
el 2006, cuando sólo murieron oficialmente tres y donde -como siempre- no
hay culpables en este paraíso del crimen, sin garantías laborales que por
ley debieran proteger a los trabajadores mexicanos que viven en su patria la
discriminación más infame de explotación humana en la industria petrolera y,
si usted duda, busque la nota Año Fatal para PEMEX, del periodista Daniel
Sánchez en el diario Por Esto, del 7 de
noviembre del año en curso.
En este sur-sureste de la suave patria no hay ladrones ni
culpables. Todos los ex gobernadores de Chiapas, Tabasco y Campeche son,
como el personaje fílmico de Pedro Infante, inocentes y siempre prestos para
la legitimación espuria
En estos pueblos olvidados por la mano de la
corresponsabilidad y azotados por la indomable naturaleza, no hay hampones
políticos, ni bribones, ni embusteros, ni tramposos o acomodaticios al poder
centralista en turno. Sólo nobles y hambrientos votos cautivos para
preservar cacicazgos veleidosos y, mucha genialidad para vivir la vida en un
interminable carnaval, cálido, bullanguero y retrechero, esperando que las
historias se repitan cada año y no afecten la producción petrolera y los neo
colonizadores de los caminos del sur, continúen construyendo "La nueva
Hispanizada Grandeza de México"; con la gracia de su Dios.